El señor
Slim es un empresario mexicano que está considerado, euro arriba euro abajo,
como el hombre más rico del mundo junto a Bill Gates.
No obstante,
eso da igual; en España se le seguirá conociendo como el amigo de Felipe
González, lo cual es un título que cotiza en América Latina tanto como ser
amigo de Don Juan Carlos “el ausente”.
El Sr. Slim
últimamente ha sido noticia por haber convertido en idea algo que se nos podía
haber ocurrido a usted o a mí, pero amigo, él es quien pasará a la historia
como “las teorías del Sr. Slim”.
Cómo se nota
que debe estar ocioso. Es un “cachondo mental”, con perdón, diría un amigo mío.
El Sr. Slim recomienda trabajar once horas durante tres días y el resto de la
semana tirados a la bartola.
En quién estará
pensando el amigo mexicano. Creo, en mi humilde opinión, que no piensa en nadie
que trabaje con la cabeza y piense con las manos, como diría el filósofo
Gustavo Bueno. En un cirujano, por ejemplo, no. ¿O acaso aquí sólo entrenan los
futbolistas? En un científico, tampoco, si no explíquenme cómo puede dejar el
laboratorio el miércoles, con un ratón abierto en canal, y volver a coserlo el
lunes. En un profesor, a ver qué alumnos le siguen las once horas.
Pensaría en
los curritos, seguro. Y aun así, quién se tira once horas en la cadena sin
hacer ninguna charlotada. No nos cuente cuentos. No quiera ser modelo. Disfrute
de su dinero y por salud no dialogue con Felipe de estas cosas. Mire, hable de
su compatriota “Chicharito”, la nueva adquisición del Madrid.
Una
reflexión. Imagínese: Si los lunes, después de dos días de asueto, siempre han
sido malos, dígame después de cuatro. El lunes es perdido, y después trabajas
dos.
Menos mal que nadie le hace caso. Pero seamos magnánimos y pensemos que usted ahora debe estar pasándolo tan mal como cuando envías un whatsApp con una tontería y nadie te responde.
En www.salamancartvaldia.com tenéis mi artículo de hoy martes.
Acompañadme:
El título: “Que no nos pase nada”.
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