viernes, 15 de junio de 2012
Los niños no cuentan
Hace apenas un par de días el mundo se sobrecogía con la noticia del uso de niños como escudos humanos. Las televisiones daban las imágenes, y ver a quienes atan niños a los tanques o a los que les disparan, no seduce la imaginación, son puro morbo. Pero las imágenes de las muertes son armas muy positivas para los que los atan y no creo que lo sean para quienes disparan. Profundizas en la noticia y te enteras que los niños atados a los tanques son hijos de los rebeldes, o sea, sin saberlo matan a sus propios hijos. Internet, TV, móviles, whatsap, de todo disponen en las trincheras, y nosotros, sin ser conscientes, por extensión, nos hemos convertido en un medio más de bombardeo para que los contendientes sientan orgullo del daño que hacen y la manera salvaje de asustar al enemigo. Esto está ocurriendo hoy en Siria, pero por desgracia la cruel imagen de niños caídos en conflictos no es patrimonio de ningún país en especial. Aquí mismo, en nuestra Córdoba cristiana, tenemos a dos niños presuntamente “desaparecidos” por su padre. Los medios de comunicación quieren saber, pero en estos casos no creo que alimentar el morbo sea lo mejor, pues presuntos asesinos quedan convertidos en “vedette” televisivas. Lo que les cuento es actualidad pura y dura, no hace falta acercarnos a la historia. El mundo debe ir al psiquiátrico y si no está tan mal, actualicemos las costumbres: las esquelas se deben hacer al nacer, no al morir, aunque en raros casos ese niño puede vivir un centenar de años, pero sea como fuere no se olvide aquello de “Rogad a Dios en Caridad por la Vida de esta entrañable criatura”.
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